Los caballos fueron elemento importante durante la conquista de los pueblos de Mesoamérica. La llegada y presencia de estos animales derivó en el interés por los nativos para utilizarlo también como medio de transporte y carga.
Al principio estaba prohibido su monta o tenerlos en propiedad por parte de los indígenas. Con la implementación de haciendas y ranchos por toda la Nueva España, las autoridades se vieron en la necesidad de otorgarles permisos exclusivos a algunos integrantes de las castas ya existentes para montar a caballo o yegua, facilitando las labores que realizaban. Sirviendo además como una forma de control social.
Sonia Lombardo de Ruíz, Trajes y vistas de México en la mirada de Theubet de Beauchamp. Trajes civiles y militares y de los pobladores de México entre 1810 y 1827, México, INAH, 2009, Lámina 19.
Los permisos se fueron implementando desde finales del siglo XVI.
Archivo General de la Nación AGN. Instituciones Coloniales. Caja 3279. Exp. 025. Foja 1. 1812.
Su control se hizo más riguroso a principios del siglo XIX por la guerra de independencia para detectar a los insurgentes o personas afines a ellos. Era obligación de toda persona que iba montado a mostrar su permiso, en caso de no traerlo se le encarcelaba e investigaba su actividad.
Documento de 1814 que registra el arresto de Manuel Martínez, maestro zapatero, por andar en yegua y no en caballo, violando el Bando de la autoridad.
AGN. Instituciones Coloniales. Caja 1837. Exp. 019. Foja 1.
Después de la consumación de la independencia mexicana en septiembre de 1821 se erradicó esta normatividad.




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